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fuego y sombras; libre
Topic Started: Feb 27 2011, 11:20 PM (170 Views)
Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
Gryffindor
Cuando despertó ya no había sonido alguno. Mas bien ya no había tanto alboroto como usualmente estaba en la sala común, mas bien todo estaba caso desierto.
Marie abrió los ojos cuand estaba ubicada justamente en uno de los grandes sillones frente a la chimenea, tal vez porque se quedo echa ovillo recostada o porque estaba en el rincón que no había llamado tanto la atención. Lo cierto era que ya estaba lo suficientemente desierta la sala común para darse cuenta que se había quedado dormida sin siquiera pedirlo.


Se sentó en el sillón estirando sus piernas y mirando el reloj mágico que marcaba un “es demasiado tarde ve a la cama” bostezo. A su lado un montón de pergaminos referente a estudios de pociones avanzadas que tenía que practicar al siguiente día.
No era siempre así de matadita, de hecho prefería hacer otras cosas que estar pegada a los libros y pergaminos, pero era perfeccionista, y solo con imaginarse no pasar con las mejores notas las ultimas materias le aterraba de sobremanera.
Acomodó su uniforme que se había arrugado un poco con la manera en como había terminado en el sillón y se puso de pie estirándose completamente y el cuello un poco adolorido por la posición, lamento severamente no haberse ido a la cama antes y se pregunto con cierto temor que no había pasado cuando estuvo dormida, pero el ver la Sala común estable y no quemándose o ya en cenizas la tranquilizó un instante.


Recorrio aquella sala, encontró tirados un par de libros y apuntes a nombre de una de sus compañeras y los tomo dejándolos en la mesa con una notit de a quien pertenecían por si acaso la chica los buscaba al siguiente dia, tras ello agarro sus cosas y se preparo para irse a dormir, pero antes de eso algo llamo la atención de ella, por alguna razón el fuego de la chimenea la dejo un momento ensimismada, perdida en aquellas llamaradas que hacían brillar sus bellos ojos verde menta.
Fue un ronroneo el que la saco de sus pensamientos. Crack, su pequeño gato feo (según todos en la escuela) la miraba fijamente, Marie le sonrio y se agacho para cargarlo. –Si, lo siento, me quede dormida sin querer…- le dijo casi disculpándose cuando un sonido de un par de pasos la hizo girar buscado a la persona dueña de aquellos…

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Darren Brackminster
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7° Curso. Golpeador/Capitán
Gryffindor
Mientras algunos se mataban a estudiar otros como Darren Brackminster, aún en su séptimo y por tanto último año de enseñanza elemental en la escuela de magia y hechicería, se concentraba en dar lo máximo de si mismo en el campo de Quidditch. Aquella tarde había pasado su preciado tiempo golpeando bludgers en el lago y luego ante todo pronostico agarró dos libros, sí, Brackminster tomó dos fascículos sobre DCAO pero solo para usarlos como improvisada almohada mientras apuraba el cigarrillo de hierbas que había encendido solo para relajarse.

Tal vez la combinación del ejercicio más el humo perturbador del cigarro provocaron el somnoliento estado del Gryffindor, fuera como fuera, tal como llegó a su habitación se dejó caer en la vieja cama que crujio bajo su peso y aún sin desvestirse, cayó en un profundo coma.

Pasaron varias horas hasta que el moreno volvió a abrir los párpados, los efectos calmantes de su automedicación ya habían pasado y solo dedujo la hora que era por los profundos ronquidos, respiraciones fuertes y habladurías sin sentido parecía que todos sus compañeros de habitación estaban también en el mundo de Morfeo. Media noche, tal vez las dos o las tres. Paladeó un par de veces intentando salivar para hidratar su garganta irritada y seca, rodó sobre si mismo con los ojos cerrados dispuesto a continuar con su placentero sueño cuando notó una presencia a su lado. Poco a poco, abrió el ojo derecho y allí, delante de sus propias narices, había un par de enormes ojos verdes-brillantes que evocaron un “mau” cuando vieron reacción por parte de él.

- ¿Qué te fumaste tu, gato? Tus ojos están mucho peores que los míos. Y que quede entre tu y yo, eso es decir mucho.

El felino tal vez feliz de al fin tener un poco de compañía en su periodo de actividad nocturna comenzó a restregarse por la descuidada chaqueta con la insignia de Gryffindor que Darren aún llevaba puesta, el inglés no tuvo otra cosa que alargar la mano para acariciar la peluda cabeza de la mascota del Gryffindor que dormía en la cama contigua a la suya mientras el moreno bostezaba. Una vez el animal quedó conforme con la muestra de afecto, pegó un brinco para irse a la ventana a intentar cazar una insignificante mosca que zumbaba por los cristales, Darren se quedó unos minutos hipnotizados con la encarnizada lucha hasta que el insecto desapareció bajo las fauces del hambriento león. Todo un espectaculo y él era tan lamentable que veía esas cosas casi emocionado como un crío.

El quemazón de su garganta no desapareció así que dispuesto a beber algo tan insalubre como un vaso de agua, se levantó de su mullida cama para quitarse la chaqueta y el jersey, solo quedando con la camisa de puro algodón blanco y sin mangas. Bajó las escaleras bostezando, estirándose y rascándose su trabajado vientre, una vez tocara la primera planta iba a girar a la izquierda pero al tocar la moqueta con sus pies desnudos su oído captó el suave zumbido de una voz demasiado conocida para él.

Marie.

- Ya, ya. Llego tarde a nuestra cita nocturna, perdón, ya te puedes ir quitando la ropa - mentó como si no estuviera mintiendo o diciendo una barbaridad. Cuando llegó a su lado solo atinó a besarle en la comisura de los labios tras inclinarse hacia abajo para dejarse caer en la butaca, justo delante del fuego - Ya sé que tu amor por mi es inmensurable pero quieres decir que sufrir insomnio, ¿no es llegar un poco lejos? - dio un par de palmaditas sobre sus piernas indicando a la chica que se sentara encima de él.

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Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
Gryffindor
Levanto la mirada desde donde estaba sin poder ubicar bien a la persona, entrecerró sus ojos color menta hasta que la silueta que estaba bajando las escaleras tomo una forma conocida.
Marie llevaba una relación de perfecta y armoniosa aistad con aquello joven que reconoció de inmediato. Y era todo una ambivalencia estar a su lado, Darren esa un desastre sin desearlo la mayoría del tiempo.
Inclusive era de aquellos que solo al preguntarte la hora ya se estaba malinterpretado algo y habia un nuevo lio en puerta.
Pero era su amigo después de todo, y probablemente de los pocos que aun y con ese puesto de “chica-altiva-creida-perfecta” que llevaba en si, seguía a su lado, aun y cuando muchas veces ella misma le habia reprendido por situaciones del momento.

Su gato se asomo para verlo con ese par de ojos que parecían de otro planeta, una vez una amiga de Marie le habia dicho que existía una película muggle de un extraterrestre y que según, se habían basado en esos animales para crear al alien. Marie no sabia ni que rayos era una “película”
Ambos, gato y su dueña miraron a Darren fijamente escuchándolo hablar de una cita… ¿Cuál cita?
¿Quitarse la ropa?.
Uno de sus multiples bromitas que hacían entre ellos, Marie solo negó con la cabeza y levanto una ceja para al final sonreírle un momento cuando este le beso cerca de los labios. –¿Cuanto jarabe para la tos traes encima esta vez Brackminster? –le pregunto en un tono severo observándole cuando se tiro en el sillón frente al fuego.

Le observo un rato ahí sentado, su gatito dio un salto desde donde estaba y fue a dar a otro de los sillones contiguos. Marie se acerco hasta el bastate cerca y miro sus labios un momento y después hacia sus ojos. –tienes razón, debo terminar con este dolor… asi que, tenemos dos opciones… me saco los ojos para dejar de sufrir por ti, o te saco los ojos para dejes de andar mirando de coqueto a toda chica que se cruce por tu lado… -le susurro aquello mientras le sonreía bromeando, siguiéndole aquel ridículo jueguito, y después le revolvió el cabello alejándose un poco y sentándose al extremo del sillón, acomodo su túnica y la desabrocho quedando en el uniforme compuesto por la falda, su camisa y el chaleco, quito su placa de la túnica y le lanzo la túnica a su amigo. –Ponte algo encima impúdico, indecente… -dijo al instante en que acomodaba su cabello hacia atrás.
Darren siempre habia sido el chico de quien ella se habia enamorado como tonta, aun y cuando se metia en tantos problemas y ella iba a pedirle al profesor o al jefe de casa que le permitieran jugar, sabia que tenia muchísimas cualidades y dotes para el quiddicht, pero también sabia que su amistad siempre iba a ser mas importante que un noviazgo que durara menos de un parpadeo.

Marie muchas veces trataba de ser mas divertida, intentar ser como las otras chicas de desordenadas y graciosas, pero era demasiado cuidadosa en cada cosa que hacia que le era difícil llevarle el ritmo a las jóvenes de su edad. Odiaba que le preguntaran si tenia mas de veinte cuando solo contaba con diecisiete años. Pero toda su vida habia crecido bajo exigencias propias y formalidad, aun y con su mejor amigo su comportamiento siempre habia sido serio y tranquilo, con cierta gracia de elegancia aun y ahí sentada en ese sillón.
Le miro de nuevo, aun con una sonrisa en su rostro. –¿Te perdi la pista después de la hora de comida, entrenaste toda la tarde y terminaste inconsiente cierto? –no seria la primera vez que le pasaba, algunas veces cuand ohabia clases vespertinas y entre clase y clase se le ocurria entrenar, ella tenia que subir al dormitorio de chicos a arrojarle un vaso con agua aun y teniendo que soportar su malhumor con tal de que no faltase a clase.
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Darren Brackminster
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7° Curso. Golpeador/Capitán
Gryffindor
Diariamente (cuando aún no era temporada de Quidditch) llevaba siempre cosas ilegales en el flujo sanguíneo o al menos algo útil para dejar a su mente fluir a fin de ignorar la estupidez, últimamente estaba bastante expandida, pero esa noche para desilusión de la prefecta, Darren Brackminster no había bebido ni un grado de alcohol, solo había fumado hierbas terapéuticas para mejorar sus hipotéticos y falsos ataques de epilepsia, ¿Ah qué no? Había una nueva tendencia surgida de los hippies que se basaba en la terapia natural o eso le había dicho Emerick, él solo estaba experimentando y en cambio de usar el gato de Marie, usaba su propio cuerpo, era un claro ejemplo del ecologismo.

Los ojos verdes de la morena captaron su atención, bostezó una vez mientras ella exponía sus opciones para evitar ese ficticio dolor amoroso, Darren solo elevó una ceja antes de frotarse la barbilla haciendo ver que la neurona que tenía de vacaciones permanentemente echaba desengrasante a sus engranajes para analizar las opciones dando un resultado con un bajo porcentaje de fiabilidad (no se le podía pedir más a la pobrecita)

- Siempre he querido experimentar ese dolor. Fíjate me tienes loco de amor y tu, mala mujer, solo me quieres para tus juegos sexuales a media noche. Quiero saber si se experimenta la misma sensación cuando te desprenden los ojos de las cuencas… ¿ya podemos vomitar?

Tal como recibió la túnica su mano, la muy descarada lanzó la prenda hacia atrás ya que Darren no necesitaba ropa femenina para sentirse un hombre decente, era indecente desde su nacimiento, la ropa no tenía nada que ver con su moralidad aunque siempre había deseado ponerse una de esas faldas escocesas para sentir el viento frío azotando las zonas que nunca han visto el sol.

No dejó escapar ese sutil gesto de Marie, lanzando su cabello hacía atrás como hacían la mayoría de chicas interesantes de su edad y a Darren le gustaba ver su lado femenino potenciado, su faceta más divertida y menos altiva, menos arrogante, menos dura con ella misma. Tampoco quería que fuera como él, estaba admirado por su rectitud pues pese a tenerlo a él como mala influencia, ella no se desviaba ni un milímetro de su trayectoria. Debería exponer argumentos más sólidos para alejarla de los libros o acabaría con cara de rata o peor aún, virgen hasta el matrimonio.

Pero llegado a esas horas de la noche, su intelecto ya no funcionaba, mucho menos era capaz de coordinar los movimientos de su cuerpo así que siguiendo un instinto básico, próximo a lo que sus deseos querían, alargó sus brazos para tomar la diminuta cintura de Marie a quien sentó sobre sus piernas para luego rodear su cuerpo.

- Tienes cara de perturbada. ¿Cuántos libros has cenado? Los suficientes para quedarte aquí dormida… - eso si lo dijo completamente serio y con un leve tono de preocupación, no obstante consiguió emendar su error tosiendo antes de clavar sus ojos marrones en los de ella empleando el tono de novio-ofendido-celoso - Tenemos que hablar. Nuestra relación no puede seguir así, si sigues obsesionada por los libros y descuidas nuestras avenencias sexuales. Soy un hombre, tengo mis necesidades y exijo que sean cubiertas, es más, sabes que eso funcionaría para liberar todo tu estrés. ¡Vayamos a Japón! ¡Fuguémonos! Casémonos y tengamos hijos chinos.

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Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
Gryffindor
Si Marie tratara de portarse con algún otro chico de la manera en como lo hacía con Darren el resultado sería fatal, sabia como dirigirse al publico, como hablar ante chicos o chicas y sobre todo como poner orden, mandar y orientar a las personas. Pero eso nunca era suficiente si se trataba de intentar quedar con algún chico.
Probablemente podría ser porque Dave o Darren siempre estaban ahí con ella, uno súper hiperactivisimo y el otro, el capitán de Quiddicht, el que con un simple movimiento haría que una bludger cayera sobre la cabeza de quien tratara de sobrepasarse con la prefecta.
Era todo un combo, y eso lo sabia Marie perfectamente. Tal vez demasiado perfectos para inclusive pensar en un futuro entre ellos dos, pero no le molestaba, hacia un par de años se habia resignado totalmente.

-Es mucho mejor por la noche, ¿o quieres realmente que vean la verdadera cara de la prefecta?, y para darle ánimos a la noche, si te portas bien sacare el látigo y las cuerdas mágicas… -respondió y tras ello apunto hacia los dormitorios. –son los baños más cercanos que conozco, como ensucies de vomito te hago limpiarlo con un cepillo de dientes… -
Vio como su túnica salió volando por los aires y la siguió distraídamente con la mirada hasta mirar de forma reprobatoria a su amigo. – ¡Oye! Debería bajarte mil puntos por esa desfachatez, y bien podría inculparte de intento de violación…- se lo menciono tan seria que cualquiera que no la conociera como los 7 años que Darren tenía a su lado, podría pensar que no bromeaba.

Y era inclusive eso de ponerse a pensar que era el último año que pasaría con él lo que en parte también la ponían un poco de mal humor, era casi una década conviviendo con él, fingiendo neutralidad durante los partidos de Quiddicht cuando en realidad por dentro estaba angustiada de que algo le pasara, preocupada cuando marchaba de vacaciones esperando que los problemas en casa no fueran más fuertes.

Se había quedado un instante pensando en aquello cuando sintió como Darren la tomaba hasta llevarla a sus piernas, Marie le miro un instante como si le fuera a gritar, pero a cambio de eso solo se sonrojo y miro a todos lados esperando que no hubiera algún desvelado como ellos ahí que verán semejante cosa. Jamás se avergonzaría de su mejor amigo, sin embargo, ella tenía una placa que no le permitía hacer tantas cosas. El dilema de todas las discusiones con Darren.
No era la primera vez que hacia esas cosas, ni tampoco sería la última porque aunque Marie le mirara terrible no decía nada, a menos claro que hiciera o dijera alguna tontería que no le pareciera en absoluto. Era como si las miradas amenazantes y de advertencia de muerte no funcionaran con él. Era inmune. Probablemente estaba tan acostumbrado a esas miradas en el campo de Quiddicht que no se inmutaba ante la mirada de una prefecta.
Pudo notar su seriedad al hablar, miro un poco hacia el sillón donde estaba recostada antes, bajo el un montón de pergaminos y varias cosas más, el requisito para el Ministerio de Magia como Auror estaba ahí. –Calla pervertido, ¿cual cara de perturbada? –frunció el ceño, ¿tan mal se veía? El problema no era que se lo hubiera preguntado el, pero no era la primer persona que se lo preguntaba. Tal vez debería darse un pequeño descanso… Y fue cuando Darren siguió hablando después de toser y la dejo muda por un instante.

Parpadeo un par de veces y le miro con sus ojos mentolados bien abiertos ante las tonterías que Darren decía.
-Darren, ¿¡Te das cuenta que lo que acabas de decir supera el promedio habitual de tus locuras!? –no pudo evitar reír ante aquello, tal vez no una risa sonora, lo último que quería era despertar a alguien y que viera a la “prefecta perfecta” sentada en las piernas del capitán de Quiddicht. Sin embargo ya hacía bastante tiempo, que no reía por alguna bobada de Darren.
-Esta bien, vale… vayamos ligeros, allá podemos conseguir esas ropas japonesas que usan, y…una Katlana o como se llamen esas armas muggles japonesas… -llevo sus manos hasta el cabello de Darren con delicadeza y lo sujeto como si le amarrara el cabello en una cola. –Y tu tendrás que peinarte al estilo Samurái… -No tenia ni idea de lo que estaba diciendo, pero al menos se habia olvidado por un momento en donde estaba ubicada. Esa era la Marie que pocos conocían, si es que alguien aparte de Darren y unos cuantos mas.
Sus manos soltaron su cabello y se lo retiro de la cara negando con la cabeza, resignada a que Darren siempre iba a salir con una locura mas grande que la anterior.
-espera, ¿como tendremos hijos chinos si nos casaremos en Japon? –Y ella también quien le habia seguido el juego a las cosas sin analizarlas.

Cerro los ojos un momento y recargo un momento la cabeza en el hombro de Darren.
-pero aun asi con hijos chinos japoneses, si eso complace al Señor Brackminster como buena futura señora de Brackminster tendrá que hacerse… - Abrio los ojos y se hizo hacia atrás para poderlo ver. –Son nuestros últimos meses Darren, aquí en Howgarts, no se te hace como que, extraño? -
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Darren Brackminster
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7° Curso. Golpeador/Capitán
Gryffindor
Las incongruencias, la falta de lógica y por ende la carencia de sensatez formaban parte del día a día de Darren. Hacia dos años que había dejado de preocuparse por todo, solo pensaba en la corta vida que tenía por delante, no se podía desperdiciar en cosas inútiles como el estudio pues para él, era más importante disfrutar de cada detalle diario y experimentar todo tipo de sensaciones antes de guardar descanso eterno. “Vita Brevis, Carpe Diem”.

Y él disfrutaba sin necesidad de un prójimo pero ver a Marie sonriendo y carcajeándose de las estupideces que él mismo emitía sin ton ni son, animaba un poquito más a su perturbado estado mental. Ella aceptó su propuesta y el Gryffindor correspondió a ese acto de voluntad con una sonrisa medio ladeada mientras soltaba una sutil risa entre dientes, pensando en que en Japón no habrían niños chinos pero sí obedientes geishas.

- Katana, prefecta, Katana

Corrigió sin variar ni un ápice la posición de su cuerpo, su diestra pasaba justo por detrás de la espalda de la chica para posarse en el muslo cubierto por la falda plisada del uniforme. La homologa solo reposaba en peso muerto sobre el brazo de la butaca mientras su cabeza se movía constantemente trazando ficticias circunferencias provocando que las articulaciones de su cuello crujieran ordenando los huesos. Bostezó una vez más para oxigenar la neurona vaga que tenía tumbada rascándose la barriga (si es que eso era posible) antes de volver a fijar la mirada en Marie quien volvió a inquirir sobre la difícil procedencia de su descendencia.

- Un poco difícil tener niños con rasgos chinos a menos que te vayas a acostar con el vecino, debo suponer que será chino.

También reclinó la cabeza en el respaldo de su butaca, se entretuvo moviéndola de derecha a izquierda y viceversa hasta que acabó por hacerse mil nudos en la nuca pero acabó dejando caer ese conjunto de mechones revueltos hasta la cabeza de la morena para dejarla ahí mientras escuchaba la pregunta del millón.

¿Extraño? ¿Pero era su último año? Por que no creía tener tanta suerte para superar sus EXTASIS, eso no importaría nada pues significaría estar un año más defendiendo su casa encima de una escoba, ostentando el cargo como capitán para dirigir todas esas almas en pena. No obstante, estaba convencido que Marie si se iría, obtendría una de las mejores notas muy equivalentes a las de dignos Ravenclaw y se iría a hacer un curso de auror.

- ¿Para qué pensar en el futuro? Hay que vivir el presente - subió su mano hasta que la mano quedó justo en el centro de la espalda de la chica y apretó su diminuto cuerpo hacia él a la par que Darren hurgaba en sus bolsillos algún cigarro de nicotina liado previamente. No lo halló y eso provocó un ligero gruñido de descontento - Es el último año para enseñarte los valores de la vida. Tengo largos meses por delante para hacer que fumes todo tipo de hierbas, bebas jarabe para la tos y acabes conmigo en la cama….

Muchos objetivos pero creía capaz de lograr los dos primeros, el último estaba en el aire y no por falta de ganas si no por perderla como amiga pues a pesar que ella fuera auror, él continuaría acosándola para llevarla a cualquier mugriento lugar donde viviera, aspiraba a tener cucarachas como compañeras de piso.

- Comencemos. Al baño de prefectos - dijo con seguridad mientras buscaba su mirada para decir que esta vez si hablaba completamente serio, ¡quería bañarse como su madre lo trajo al mundo!
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Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
Gryffindor
No pudo evitar una sonrisa acompañada de encoger sus hombros cuando corrigió el termino del arma muggle que había visto en algunos libros e imágenes antiguas. Ciertamente no sabia mucho si es que nada de la vida no mágica y aunque habia escuchado que esas armas muggles tenían historia mágica no se habia dedicado a estudiarla.
-Katana entonces, ciertamente nunca fui buena en estudios muggles, asi que no soy tan perfecta después de todo… - Efectivamente, si habia una materia en la que jamás puso atención hasta que al fin la pudo abandonar, era Estudios Muggles, en la cual jamás destaco y en la cual a duras penas logro entender algunas cosas.

Sintió el movimiento de sus manos y tomo aquella que descansaba sobre su muslo con su mano, jugueteando con sus dedos, comparando el tamaño con los suyos, sus manos eran bastante finas y delicadas a comparación de las de Darren, probablemente mas fuertes y toscas a causa de los golpes y del entrenamiento. Se entretuvo mirando sus manos hasta que el ultimo comentario le saco otra risa.
-¿Que acaso quieres darle al vecino japonés el derecho de pernada sobre mi? Eso no es bastante justo…-
Era un poco gracioso burlarse de su propia y vergonzosa virginidad, pero ya no tenía de otra, estaba bien sabido que Darren no le habia conocido jamás a ningún otro novio mas que a Finnerty con quien duro una semana cuando mucho y que su trato social de manera coqueta hacia los demás era nulo, totalmente.

El sonido del cuello de su amigo crujir le hizo mirarse casi mas adolorida ella que el, siempre le impresionaba como un cuello podría dar tantos crujidos.
-Darren te lo juro, un día se te va a salir rodando la cabeza de tanto que la haces tronar… -le dijo llevando una mano a su cuello sintiendo todo el estrés acumulado. Le dio un pequeñito masaje hasta donde sus manos pudieron alcanzar su cuello. No era la primera vez que sucedía, y de hecho tuvo que leerse un libro para cuando Darren llegara completamente molido a causa del Quiddicht, se podría decir que gracias a eso aprendió a dar buenos masajes musculares, habia intentado enseñarle para que el aprendiera y ayudara en caso de estrés por la prefectura, pero Darren siempre salía con tonterías como masaje con finales “felices” y esas tonterías que la hacían reír y prefería mejor salir corriendo discretamente en caso de que no bromeara.


El futuro parecía ser un tema que el capitán de Gryffindor no pensaba a tocar, lo supo cuando la apretó mas fuerte contra su cuerpo, Marie no hizo movimiento alguno más que escucharle hablar y todas esas cosas que el aseguraba iban a pasar.
Ella si fumaba, cigarrillos necesarios, después de todo era mayor de edad, pero no las cosas ilegales que Darren solia llevar consigo, no tomaba, mucho menos replantearse acostarse con el alguna vez.
Y entonces llego la propuesta, Marie le miro extrañada al ver esa seguridad en su rostro. ¿Es que acaso estaba loco? ¿Cuántos puntos pensaba robarle a la sala común con esa locura…?
Y entonces se le ocurrió una idea. –Hagamos un trato que nos beneficiara a ambos Darren… -le menciono mientras seguia masajeando el cuello suavemente, tratando de quitar el montón de nudos que el mismo se habia creado.
-Si este año pasas por lo menos tres clases decentemente y sin problemas, fumare contigo lo que TU quieras… -una vez que sintió un poco mas relajado su cuello se dedico a jugar con su cabello.
-Si ganas la copa de Quiddicht y con ello das mas puntos a la casa, me pondré ebria contigo hasta el grado de quedar inconsciente… -le miro fijamente a la cara y sonrió de lado, sus ojillos tenían ese brillo que hacia cuando negociaba con las personas, beneficio para ambos al fin y al cabo… su mano que estaba jugando en su cabello le acaricio la mejilla mientras acercaba sus labios a su oído retirándole el cabello de este.
-Si llegas a pasar los EXTASIS… quien sabe, a lo mejor no solo te dejo bañarte en la sala de Prefectos, yo misma, te tallare la espalda… -Sonrió ahí mismo, estaba segura que Darren terminaría descartando todo a la primer ronda. –Y si pasas el año… bueno, espero te consigas esa katana para cuando viajemos a Japón, porque tendrás que luchar por el derecho de pernada… - sonido divertida y le dio un beso en la mejilla para después darle un suave abrazo, probablemente agradeciéndole el buen momento, realmente sin Darren hubiera estado perdida hace mucho.
-ahora vamos a hacer algo con ese cuello mas contracturado que nada… -menciono mientras se ponía de pie y le indicaba a Darren ponerse a sus espaldas mientras llevaba sus manos hasta sus hombros de nuevo. –¿Que rayos has estado haciendo en los entrenamientos? ¿Pelear contra hipogrifos?
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Darren Brackminster
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7° Curso. Golpeador/Capitán
Gryffindor
Brackminster nunca negociaba, los tratos, los pactos o las promesas solo eran palabras que quedaban colgadas en el aire, incluso si había un papel firmado por algún adulto serio y responsable. No obstante escuchar las propuestas de Marie no iba a quemar sus orejas, mucho menos iba a quejarse de que sus manitas habilidosas intentaran deshacer el nudo que llevaba cargando en el cuello pero el asunto quedaría ahí, Darren no quería futuro, Darren no quería estudiar y estaba seguro que no iba a pasar los EXTASIS. No necesitaba incentivos como un animal o un niño para lograr sus metas, él iba a ser feliz sin necesidad de ser un sabelotodo como otros porque él no tenía metas en esta vida.

¿Auror? ¿Ministro? ¿Medimago? ¿Pocionista? Qué más daba sus opciones de futuro si no había un futuro donde vivir esas profesiones. Podía sacar las más brillantes notas, licenciarse como el mejor de su promoción y luego, en la misma noche, morir por la ingestión de un cacahuete. ¿Y que había hecho durante todos esos años? Ser un puñetero fracasado, eso mismo, un fracasado. Era mejor el día a día, sin preocupaciones, sin ataduras y sin fines exigentes que te hacían perder al sueño como a Marie, estaba seguro que su perfección iba un día a pasarle factura con su salud.

Tiró el cuello hacia abajo para dejar más espacio a la Gryffindor, la cual hacía esos masajes a los que estaba acostumbrado. El nudo iba cediendo poco a poco pero a medida que eso pasaba, pinchazos más dolorosos recorrían lo largo de su columna vertebral. Maldita vértebra chafada tras una caída de la escoba, era sumamente incordiarte y a veces se preguntaba que pasaría si decidiera extirpársela… No dijo nada durante un largo rato, no contestó tampoco a la pregunta de Marie solo observó un punto fijo de sus pantalones, viendo sin ver, perdido en sus propios pensamientos.

Recordó el primer año de Jev en Hogwarts. Un día cualquiera hartos de solo entrar y salir de clases decidieron botarse el último periodo del día para ir al lago. Jev confirmó sus ansias de ser un jugador profesional de Quidditch pese a la oposición de su padre. Darren como buena oveja negra de la familia, solo ánimo a su hermano a provocarle un ataque de corazón a su progenitor, no obstante, la pregunta del millón llegó de labios de su hermano “¿y tu que vas a estudiar fuera de aquí?” . Nunca obtuvo respuesta, no lo sabía, para esos entonces pensaba que los TIMOS quedaban muy lejanos, ahora, tras todo lo ocurrido, solo había dejado de pensar en el futuro.

- ¿Cuándo enviarás la solicitud para hacer el curso de auror?

Si bien él no conocía su futuro, si conocía a la perfección los planes de Marie. En algún punto de esa sala común estaría el pergamino con las exigencias básicas para lograr entrar en el cuerpo, seguramente la Gryffindor estaba replanteándose enmarcar aquel trozo de lienzo para la posteridad y así flagelarse a diario solo para conseguir esos puntos. Llevó sus manos grandes, ásperas, por las horas de entrenamiento hasta la nuca donde estaban las pequeñitas manos de Marie, las tomó para quitarlas de allí y acomodarse bien en el sofá. Algo que había dicho la morena acabó por completo con el ilimitado humor de Darren, ahora, estaba ligeramente enfadado y sus ojos marrones solo observaban fijamente el fuego de la chimenea. Necesitaba un cigarro.

- No soy como tú. No tengo tus planes, Marie. Tu saldrás de aquí, serás una buena auror, harás lo correcto, todo lo que un padre querría para su hijo. Yo no quiero nada de eso, no necesito un incentivo para lograr aprobar una materia porque si quisiera, la mayoría estarían aprobadas pero el problema esta en que no quiero. No quiero un futuro, quiero un presente.

Probablemente de todo el mundo Marie era la única capaz de entenderlo. Si bien decía una cosa, su mente retorcida quería decir muchas otras, la chica comprendería que ese comentario solo tenía su razón en Jev y era una obsesión enfermiza. Él había presenciado el último aliento de su hermano y mejor amigo, intentó hacer como si nada cuando volvió a la escuela, intentó ni tan siquiera pensar pero sin pretender había comenzado a hacer todo lo que Jev hubiera querido ser, comenzó a desestimar sus opciones de futuro para centrarse en el presente y la única que había visto ese cambio era ella.

- Nuestros futuros no están ni de lejos enlazados, tal vez continuaré siendo tu amigo pero llegará el punto donde el “Carpe Diem” te resultara demasiado infantil para tus fines de muchacha responsable. Yo no pienso cambiar y tú tampoco. ¿Qué nos deparará la vida después de Hogwarts, Marie? Creo que ya sabes la respuesta.
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Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
Gryffindor
Nunca le había molestado ayudar, asi como tampoco aconsejar a las personas acerca de que hacer de su vida. Sin embargo sabia que cuando hablaba de eso con Darren era como tocar fibras sensibles, claro estaba, había cosas que tampoco eran gratas al hablarse, como su familia, o la de ella misma. El había perdido un hermano, ella… ella se preguntaba que había hecho mal con la suya.

Era por eso que casi por muchos meses dejo de insistirle en prestar atención a las clases, y preocuparse más por quienes quisieran escucharle, se decía a si misma todas las mañanas que le iba a despertar que esa sería la última vez que se preocupaba por el. Pero todos los días (o cuando las clases estaban temprano) estaba ahí alentándolo. Sabia que en el momento en que Darren le dijera que dejara de hacerlo, si se lo decía en serio, ella pararía. Mientras tanto seguiría luchando.
El no hablaba de eso nunca, ella no preguntaba. Así era su relación de amistad, no necesariamente a base de preguntas que no se harían. Pero Marie sin embargo, jamás iba a dejar de pensar en sus proyectos de vida. Tal vez era lo que la hacia seguir adelante que pensar en que estaría haciendo su contra-parte oscura allá afuera del colegio. Si estaba viva probablemente haciendo algo terrible y torturando personas, esa era la parte que la aterraba a ella, y si ya estaba muerta, no dudaría que su fantasma anduviera por ahí en busca de venganza.
Por un momento muy largo hubo un silencio que a Marie le pareció eterno, hasta que la voz de Darren la saco de su pensamiento con un pequeño respingo. Sus ojos viajaron hasta el sillón, debajo de todos los pergaminos de estudio. Ahí se encontraba la solicitud al igual que dos cursos de Pociones Avanzadas y Artes Oscuras avanzadas que estaban impartiendo según escucho, en el mismo Ministerio, pero en el Ministerio Alemán, de donde su familia siempre había sido.
-Este viernes envío mi aplicación, necesito cinco EXTASIS por encima de Supera todas las Expectativas, afortunadamente pociones, defensa y herbologia son mi fuerte… es transformaciones y encantamientos lo que me pone nerviosa… -confeso aquello un poco preocupada. Nunca habia sido buena en transformaciones, recordando como una vez cuando pidieron transformar un raton en una copa este exploto, dejándole casi traumas de por vida con los ratones con quienes casi se disculpaba cada que veía alguno.
Aquel recuerdo del raton la invadió un momento hasta que fueron las manos de Darren quienes la salvaron de llegar hasta la parte en que el pobre animal explotaba.


Cuando le escucho hablar de esa manera, miro sus ojos, los cuales no parecían ya el chico alegre que hacía unos segundos había visto. Estaba ahí de nuevo deseando solo vivir por el día de hoy y esperar mañana para ver que sucedía. Un ideal que no pertenecía a el, un ideal que comenzó a crecer en su cabeza como un virus cuando estaban en el quinto curso, tras la muerte de Jev.
Ahí fue cuando comenzó todo y no importaba cuantas veces Marie había tratado de mencionárselo, la única y última vez que ella le hizo la mención de que él no era Jev habían discutido de una manera terrible y habían durado casi una semana y media sin dirigirse la palabra.
Tal vez Darren estaba aterrado, tal vez la idea de querer ser algo en un futuro y que después todo se venga abajo era lo que mas le recordaba a Jev, y no lo culpaba, sin embargo, tampoco quería que toda su vida la muerte de su hermano pesara sobre el.
-Esta bien Darren… -murmuro suavemente quitando un mechon del cabello del Capitan de Gryffindor y pasándoselo detrás de su oído. –no es tu culpa, es decisión tuya después de todo, y yo no soy quien para venir a implantarte objetivos que no quieres tomar… -le sonrio un momento, y aunque debía confesar que aquello ultimo que el le dijo era exactamente lo que ella, habia pensado en cierta forma, no iba a mencionarlo.
Mas bien, no quería siquiera pensarlo de la manera en como Darren se lo exponía. Tenía miedo.
Sin embargo Darren decía cosas demasiado drásticas, y si sus bromas de “soy vidente” eran ciertas, esperaba que esa fuera de todas las bromas, la peor.


- Darren Brackminster –dijo su nombre completo. O mas bien su nombre a medias, jamas le habia dicho August por no querer recordarle a su padre. Pero era su nombre. Justo como lo hacía cuando sabía que Darren estaba haciendo alguna travesura, no terminaba alguna tarea o sus comentarios le parecían inadecuados o definitivamente incorrectos. –te he sacado de las aulas de Herbologia con quien sabe que cosas que te habrás fumado… teh e encontrado en las cocinas pidiéndole a los elfos que te preparen una tarta a las dos de la madruga y te he encontrado mil veces tratando de alterar mágicamente mi placa de prefecta… -ahora que lo pensaba… Darren si era un rebelde sin causa.
-Crees que si en estos siete años, donde dos de ellos han sido de tratar de que todos cumplan las leyes contra tu Carpe Diem, me hubiera hartado de ti, ¿seguiría aquí sentada escuchándote? –se cruzo de brazos y levanto una ceja mirándole fijamente. –A menos de que te vuelvas un Mortifago o como se les llame a esos desgraciados y te dediques a matar inocentes, dudo que puedas tratar de alejarme de ti tan fácil… -


Se quedo un instante sin saber que mas decirle. Realmente a veces Darren le causaba ganas de arrojarlo por una de las torres de Howgarts, pero si algo tenia Marie era comprensión y tolerancia y sobre todo, paciencia. Y ella esperaría el tiempo que fuera necesario.
-Confio en ti cariño, y te quiero muchísimo, mas de la cuenta diría yo, como para saber que eventualmente tomaras el mejor camino, el que más te favorezca… -

Suspiro profundamente y mantuvo los ojos cerrados un momento. Al abrirlos se puso de pie y se encamino hasta su túnica la cual recogió del suelo donde la descarada mano de Darren la mando a volar.
Busco entre su túnica y los encontró, eran unos cigarrillos normalitos y decentes que le había quitado a un chico de Hufflepuff. Usualmente no les quitaba los cigarros normales cuando estaban en las afueras y eran mayores de edad, pero ver a un chico de 4rto grado en una aula fumando no era correcto. Los saco y se los mostro a Darren.
-No se el futuro Darren. Se supone que el vidente aquí eres tu. No se si mañana cuando intente presentar el EXTASIS de transformaciones explote en mil pedazos… O sin irnos mas lejos, no se si el dia de mañana Sandie vendrá a buscarme para saludarme con una maldición imperdonable que marque el fin de mis metas como auror… -aquello le dejo un mal sabor de boca. Realmente si había algo a lo que ella verdaderamente temía era a eso. No a su hermana en si, sino al hecho, al tener que enfrentarla. –Pero lo que si se es que podemos cambiar el presente de poquito en poquito, así que, ¿me vas a enseñar a fumar o no? –sonrió de medio lado mientras se ponía su túnica y miraba hacia uno de los balcones de la torre de Gryffindor.
-haba ahora o calla para siempre bromeo mientras esperaba una respuesta
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Darren Brackminster
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7° Curso. Golpeador/Capitán
Gryffindor
El Gryffindor dejó que su mirada miel se deslizara por el aire desde la chimenea hasta el rostro aniñado de la morena. Sus labios habían perdido toda diversión y ahora el moreno tan solo mostraba una línea recta, seria, misteriosa pues el inglés estaba en parte enojado con Marie.

Siempre creyó que la prefecta se comportaba ante él de dos maneras distintas, eran como dos personas encajonadas en el mismo cuerpo. Estaba la Marie divertida, cariñosa, altiva, sabelotodo pero a fin de cuentas una niña a la que él protegería con uñas y dientes, pero también existía esa Marie, esa que estaba emergiendo de las profundidades en el preciso instante, semejante a una madre o hermana mayor, alguien que se creía mucho más sabía que él y la cual menospreciaba sus decisiones porque aunque no lo dijiera en voz alta, Darren estaba convencido en que pensaba que todas sus decisiones estaban basadas en una sola cosa, en la muerte de Jev.
¿Pero acaso eso era hipocresía? Marie era esa niña perfecta por culpa de su hermana gemela. Si ella no hubiera decidido escaparse para unirse a las filas del señor oscuro, probablemente la prefecta, no sería prefecta. Darren creía ser el único que se daba cuenta de toda la presión sufrida por s amiga, cada día veía su rostro más cansado y no hacía eso por gusto o por algo nacido de su propia voluntad, hacia para enmendar errores como los que sufrió la otra.

Sin embargo, esos temas eran tabú entre ellos Cada vez que iniciaban una discusión para ver quien tenía la razón sobre las desgracias de sus vidas acababan diciéndose todas las verdades y las verdades duelen, así que tras gritarse, maldecirse dejaban de hablarse por días y era complicado vivir sin ella.

Seis años habían calado en lo más hondo del Gryffindor, podría vivir sin otras personas del castillo (más bien podía prescindir de todo el castillo) pero Marie era especial. Había encontrado en ella la familia cuando perdió la suya, confiaba en la ojiverde plenamente pero la vida debía continuar. Pese a todo eso que decía ella, todas las excusas que empleaba para defender su posición, Darren sabía con exactitud lo que pasaría unos años después y no por ser vidente (eso solo eran bromas suyas) si no por lógica. Marie sería auror y por ende aparecerían otras personas en quien preocuparse y Darren, ese amigo de Hogwarts, solo quedaría ahí, un amigo de Hogwarts. No recurría al dramatismo si no a la realidad.

Ella se levantó del asiento y él devolvió la mirada al fuego mientras pasaba una mano por su desordenado pelo oscuro tirando todos esos mechones rebeldes hacia atrás. El inglés quedó hipnotizado por el vaivén de la llama durante varios segundos, sus pupilas hasta se dilataron pues no pensaba en nada, había dejado la mente en blanco, en ese momento su único deseo era ir a golpear bludgers al campo. Y una vez más, Marie lo devolvió a la realidad. Giró inmediatamente la cabeza hacia ella para admirar los cigarrillos que la muchacha tenía en la palma de su mano, elevó una ceja incrédulo por el brote de rebeldía surgido por parte de la prefecta y se cuestionó internamente cuales habían sido los motivos para que Marie hiciera eso.

No habló. Miró a sus ojos aún manteniendo la línea recta de sus labios. ¿Qué iba a contestarle? No tenía idea así que solo pudo gruñir algo completamente inteligible, hizo crujir su cuello para volver a mirar la llama. ¿Ahora quería fumar? La que siempre decía que no, ¿acaso tenía la cabeza más golpeada que él? Posiblemente. Harto de ese debate que no llevaba a ningún lugar (él continuaría disfrutando del día a día sin preocuparse por más allá) se levantó del asiento para encarar a la chica, un poco difícil porque la superaba en estatura, pero, ahí estaba.

Su mano acortó la distancia que los separaba, tomó el mentón de la morena y elevó su rostro hasta que pudo mirar sus ojos directamente. Conocía ese brillo, era miedo, probablemente inseguridad al desconocer el paradero de su hermana gemela y lo que podría tramar contra ella.

- ¿Y vas a dejarte vencer por tu gemela? No seas ridícula. Eres capaz de patearme el trasero, Sandíe no es ninguna amenaza a menos que tu quieras - e iba a finalizar toda esas estúpida situación que los incomodaba a ambos, no más futuro, no más responsabilidades por el momento - y ella no me tiene a mi - inclinó su cuerpo hacia delante y posó un beso corto en sus labios, nada intenso solo para transmitirle seguridad. A su vez aprovechó para quitarle los cigarrillos que ella tenía en su mano, sería un pecado no confiscarlos - Regresa a la cama. Él único que se mete en problemas soy yo - y tras rozar sus labios con la frente de Marie caminó hasta el balcón encendiéndose el cigarrillo durante el camino. Soltó el humo mientras acomodaba los codos en el balcón mirando como copos de nieve comenzaban a caer del cielo oscuro.
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Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
Gryffindor
No iba a preguntarle a Darren si estaba molesto por alguna razón, iba a evitar una discusión de nuevo, estaba demasiado cansada para entablar una de esas peleas de “no noviazgos” que establecían y que duraban eternidades de discusión y minutos de reconciliación.
Darren sabia como calmar a Marie, Marie sabia porque lado buscar a Darren, al final ninguno de los dos duraba mas tiempo de lo necesario sin hablarse y cuando se volvían a dirigir palabra no hablaban de porque habían discutido.
Era un círculo vicioso, un círculo del que no salían jamás y jamás llegaban un lado concreto. Por eso no diría nada esta vez, tampoco tenia ganas de dar argumentos ni de discutir.

Mantuvo su mirada fija en la túnica, sin saber exactamente que hacer o en que tantas endemoniadas coas estaba pensando Darren. Abrio un par de veces la boca solo para volverla a cerrar, preguntar significaba terminar con ese silencio que estaba dando bastante tregua entre los dos, además si ya lo había hecho enfadar no se iba a arriesgar a seguirle el juego.
Se quedo callada al igual que él un largo rato, invadiendo el silencio si acaso con algunos cuantos suspiros perdidos en el momento. Su pequeño gato parecía juguetear con una bola de pergaminos inservibles que estaban en el sillón, Marie se concentro en mirarlos un momento hasta que la idea de los cigarrillos le pasó por la cabeza. Pero esa idea fue desertada totalmente cuando Darren la miro.
Sabia fumar porque Sandie se lo habia enseñado una tarde en Alemania, claro estaba, solo lo hacía a escondidas de sus padres y fuera del colegio. Nunca había fumado dentro de este, no fuera porque no le interesaba, no se sentía tan mal después de todo, pero tenía miedo que al intentarlo algo pasara, algo como ahogarse, quemar el colegio o en el peor de los casos quemarle los ojos a alguien.
Así que era comprensible la mirada de Darren, una mirada fija, la cual muchas chicas no soportarían pero que Marie aceptaba con la misma firmeza que el, lo encaro tal y como el lo hacía, sin dejar de mirar esos ojos que tanto conocía, que tenían muchas cosas dentro que jamás iba a aceptar y sobre todo, olvidar.


Pero se engañaba a sí misma, era siempre la prefecta fuerte, la joven firme que nada la destruía… Pero la simple mención por parte de ella o de cualquiera referente a su hermana la quebraba, era algo con lo que no podía lidiar y Darren lo sabía. Cuando él la tomo del mentón lucho por no mostrar aquellos sentimientos. Algo que al parecer no logro con mucho esmero.
Quiso decir muchas cosas pero solo se le quedo mirando un largo rato. Sonrió muy ligero cuando este menciono lo de tenerlo a él. Estaba por decirle algo cuando un pequeño beso en sus labios la mantuvo callada, se quedo pasmada por un instante como siempre que Darren hacia esas cosas ya sea para callarla cuando lo está regañando, cerrar momentos de discusiones o como la primera vez que lo hizo, cuando Sandie se había marchado de H owgarts después de casi matar a su gato y lanzarle un encantamiento basado en muchísimas ratas, lo cual la mantuvo histérica por un largo rato hasta que Darren llego y la logro calmar. Cerró los ojos un instante y ni siquiera se molesto en hacer fuerza en las manos cuando este le quito los cigarrillos. Ya le bajaría puntos otro día, hoy estaba cansado.


Cuando Darren le beso la frente Marie suspiro. –nunca va a tenerte a ti ni a nadie como tu…-murmuro en lo bajo. Estaba por decir algo mas cuando… ¿Darren la estaba enviando a la cama? ¿Esas no eran sus frases?.
Rio por lo bajo mientras le miraba ir hacia el balcón, el olor a nicotina le llego hasta sus narices e hizo un mohín de disgusto. Tomo su túnica y se encamino hacia las escaleras cuando se detuvo en seco, miro hacia Darren un instante y se encamino lentamente.
Conjuro un perfecto “Fumus” a manera que si alguien bajara no le viera fumando y no percibiera el olor. Tampoco iba a arriesgarse a que lo corrieran por su culpa. Tras ello le arrebato el cigarrillo y le dio una calada sin dejar de mirarle a los ojos. Al principio calo por la falta de practica pero contuvo la tos, dejando salir el humo, no le quito la vista de encima hasta que esbozo una suave sonrisa.
- gute nacht… -le dijo en su natal alemán mientras le ponía una mano en el hombro y le daba la espalda para ir a dormir. - Ich liebe Dich…- dijo aquello con tanta naturalidad como siempre se lo decía, por encima del hombro y con ello se dispuso a llamar a su gato para que este se marchara con ella.
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Darren Brackminster
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7° Curso. Golpeador/Capitán
Gryffindor
Los tímidos pasos, ágiles pero sutiles de la prefecta iban acercándose poco a poco hasta la posición del Gryffindor. Á Darren no le hacía falta ver a Marie para saber que era ella, llevaba siempre unos zapatos que hacían un peculiar sonido, “toc”, “toc”, como un tacón metalizado tocando las frías baldosas pero a su vez, gruñían por el cuero posiblemente recién estrenado. Una sonrisa apareció en sus labios mientras el humo nicotínico salía por sus labios entreabiertos para formar círculos que se perdían entre el manto de copos que comenzaba a tamizar el campus. Estaba satisfecho y orgulloso de conocer a esa chiquilla tan bien. Su relación a veces iba más allá de la mera amistad, muchos se daban cuenta, él sabía en ocasiones lo que ella pensaba y viceversa, algunas veces uno acababa las frases del otro y Darren maldecía el no poder llegar a una base más allá en su relación, eso significaría acabar con todo o tal vez no pero no era lo suficientemente valiente para comprobar que habría más allá.

Esa noche no iba a ser diferente, si Marie no se despedía adecuadamente no podría conciliar el sueño, tenía que ir y rematar la jugada, ser la última que se llevara la palabra para zanjar de una buena vez las redecillas creadas durante su nada prevista reunión. No opuso resistencia mientras ella quitaba el cigarrillo de sus labios para llevarlo hasta los suyos, observó por el rabillo del ojo como los carnosos labios de la Gryffindor se cerraban entorno el extremo, Darren obligó a apartar la mirada para observar algo que no fuera atrayente… y lo encontró.

Unos metros más allá, casi rozando los limites del senderito que llevaba al campo de Quidditch una lechuza negra intentaba cazar un ratón escondido entre los matorrales. Aguardaba paciente sobre una rama, haciendo lucir sus ojos brillantes mientras ululaba tal vez buscando ayuda. Y su mente, voló…

¿Cuánto tardarían en romper esa relación? ¿Cómo se tomaría ella o él, un nuevo integrante en aquella pareja? Darren siempre había creído que las relaciones serias no tenían su lugar en su filosofía “Carpe Diem” estaba cómodo pensando que no tendría novia pero siempre tendría a Marie, ¿y qué si ella comenzaba a interesarse por otros hombres? ¿Cómo sería su reacción? Desde luego, su último novio no le caía demasiado bien, tal vez el hecho de quererse inmiscuir con lo único que tenía asegurado a largo plazo era lo que provocaba ese rifirafe con Finnerty y no las redecillas por Quidditch… no iba a comenzar a cuestionárselo ahora.

Escuchó la voz suave de la prefecta despedirse para irse a dormir, Darren estaba pensando en no hacen nada para impedirlo pero un acto imprevisto tomó esa mano que estaba sujetando el hombro tras que Marie murmurara en su idioma natal el “Ich liebe Dich…”. Él no tenía ni idea del alemán, solo inglés y un poco de portugués, así que Marie era su traductora oficial. Años atrás, cuando había comenzado a decirle esa frase tan a menudo, Darren comenzó a pensar que significaba algún tipo de “eres un retrasado mental” pero la chica enmendó su pequeño error traduciendo esa frase como “te quiero” en sentido fraternal. Darren no obstante, desconocía que también había una segunda definición aún más profunda.. “te amo”. ¿Quién podría llegar a pensar eso?

- Antes de irte… tengo una inquietud. Hablando en términos generales… si un individuo A, estuviera interesado en un individuo B en algo más que amistad… ¿crees que el individuo A, estaría equivocándose? Qué cojones, cambia la estupidez de letritas por nuestros nombres.

¿Y quien iba a decir aquello? ¿El despreocupado, jocoso e impetuoso capitán diciendo algo serio a la prefecta perfecta? Pero debía preguntarle eso a pesar que conocía todas las respuestas, era cosa de la hora, mañana volvería a despertarse con un aguamentí mal conjurado y ninguno de los dos se acordaría de aquello.

- Olvídalo. Buenas noches.
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Marie Gohile
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7° curso. Prefecta
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Marie Gohile tenia un carácter hasta cierto punto rutinario, hasta cierto punto porque había cosas que nunca hacia igual, pero para todo lo demás era como una poción, medido, calculado, con un pequeño toque maestro y sobre todo con un objetivo fijo. Sus decisiones no cambiaban, pero tal vez la manera de cómo llegar a ellas si. Darren era una de las maneras en como ella caminaba por el objetivo de sus sueños pero por veredas que no conocía. Darren era el camino desviado por el que ella cruzaba sin quitar el dedo del renglón, pero que tenía que cruzar por muchas cosas en que pensar y muchas cosas que dejar.

Tenía 3 años diciéndole la misma frase y la mismas palabras antes de irse a dormir, aun inclusive cuando había vacaciones, solían hablarse por medio de las chimeneas interconectadas y aunque solo le viera como un chispazo de fuego escuchar su voz era lo que la conciliaba de las siempre fuertes peleas entre Sandie y su familia completa.
Cuando dio la media vuelta para marcharse hacia su habitación la mano de Darren la detuvo, Marie esperaba por respuesta una molestia o irritación por meterse con su cigarrillo, se quedo ahí con su mano debajo de la mano de Darren en su hombro pero no le miro, se quedo observando hacia la oscuridad provocada por el conjuro que ella misma había creado.
Frunció el ceño cuando él le hizo esa extraña pregunta. ¿Individuos que? ¿A, B? …Todo iba bien hasta que pidió cambiar los nombres ridículos por sus nombres. Eso le hizo abrir los ojos un poco mas y se volvió para mirarlo. No lo veía directamente a los ojos pues Darren seguía observando hacia afuera.

Darren usualmente hacia preguntas extrañas, algunas de ellas las hacia intencionalmente otras no se daba cuenta que tan peligrosas o serias se podían tomar.
Marie le sonrió suavemente mientras se abrazaba por la espalda, recargando su barbilla en el hombro.
Se quedo un rato así mirando hacia un punto en la parte de afuera y esperando a que Darren terminara su cigarro. Ese silencio no le incomodaba mucho de no ser porque realmente el sueño la estaba venciendo. Inclusive hacia un rato que había cerrado los ojos.
-No estarías equivocado… -dijo con lentitud rompiendo el suave silencio de aquella ya muy adentrada madrugada.
-mas bien creo que estarías confundido… solo es de pensar que tanto quieres a la persona B… podría ser un amor de hermana, un amor de madre…aunque eso me daría miedo. También puede ser un amor, un apego y una costumbre tan fuerte… Sea lo que sea, el tiempo es el que te da las mejores respuestas Darren… -
Evito un bostezo más que todo por educación, y a cambio de eso le dio un pequeño beso en el hombro al joven.

-Ya es muy tarde, tenemos que ir a dormir o mañana no nos despertaremos para Historia de la Magia…- le susurro recargando su cabeza en su hombro, maldiciendo de porque los chicos no podían subir a los dormitorios, asi podría pedirle a Darren que la llevara a su cama, estaba bastante cansada.
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Darren Brackminster
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Las explicaciones de Marie tenían su lógica aunque él no creía estar confundido, dormido y bajo los últimos efectos de sus hierbas medicinales, sí, ¿pero confundido? Había tenido casi siete años para analizar los sentimientos hacia ella pero no quería perderla como amiga. Negó con la cabeza dejando que ella diera sus muestras de afecto mientras hablaba y hablaba de irse a dormir. Darren no tenía sueño, ya había pasado su hora de dormir ahora solo quería fumar para irse a golpear un par de bludgers al campo nada decente como tomar un libro de DCAO y repasar las lecciones para intentar superar sus EXTASIS.

Consumió lentamente el cigarro hasta que notó como Marie dejaba el peso cargado en él y sus manos, asiadas con fuerza en su abdomen ahora quedaban más flácidas. Miró por el rabillo del ojo para decirle que si quería roce humano solo debía pedírselo pero se encontró a la perfecta durmiendo encima suyo o al menos, en el inicio de sus sueños pues murmuraba cosas flojito y aún no respiraba tranquilamente.

- ¿Y ahora te piensas que soy un colchón?

Hizo que medio se incorporara para tomarla en brazos. Subir a los dormitorios de las chicas no era opción así que el único dormitorio accesible por ambos era el suyo a pesar que a ella no le haría mucha gracia. Despertarla sería una opción (aunque no llegara a la habitación) pero una vez en sus brazos la chica volvió a caer en un sueño, esta vez si profundo.

- Oye, prefecta. ¿Marie? ¿Eh?

A pesar que intentaba despertarla solo susurraba, rodó los ojos y entró en la sala común para subirla hasta su habitación. El gato de la chiquilla los siguió hasta que encontró el otro gato, el del compañero de Darren. El Gryffindor intentó no hacer ruido, la dejó con suavidad encima la cama, la tapó y él volvió a bajar hasta la sala común para echarse una siestecita cerca del fuego, aprovecharía los primeros rayos de sol para ir a entrenar antes que empezaran la clase de Historia de la magia.
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