Welcome Guest [Log In] [Register]
Welcome to Old Hogwarts. We hope you enjoy your visit.


You're currently viewing our forum as a guest. This means you are limited to certain areas of the board and there are some features you can't use. If you join our community, you'll be able to access member-only sections, and use many member-only features such as customizing your profile, sending personal messages, and voting in polls. Registration is simple, fast, and completely free.


Join our community!


If you're already a member please log in to your account to access all of our features:

Username:   Password:
Add Reply
Falta de modales
Topic Started: Mar 5 2011, 01:35 PM (209 Views)
Circe Cerise
Member Avatar
6º Curso.
Ravenclaw
"Magia Ancestral en el Imperio Babilónico" era un tomo enorme y antiguo, cuyo grosor y tamaño le hacía destacar al instante en aquel estante casi olvidado de la biblioteca. Para tomarlo era necesario hacer uso de un hechizo, pues la altura a la que se encontraba era difícil de alcanzar para una persona común. Ella usaba un delicado Wingardum Leviosa cada vez que deseaba consultarlo, pues sabía que aquel ejemplar era valioso y debía tratarse con sumo cuidado. Alguna vez había visto a alguien usar un brusco Accio para cumplir con el mismo cometido y, para su desmayo también había sido testigo de como alguien cometía la grosería de ir a treparse a una silla como simio para hacerse con con el ejemplar. Muggle, seguramente. Se complicaban tanto con las cosas más sencillas...

Aún así, no era un libro de uso muy solicitado. Le utilizaban como consulta, la mayoría de las veces, los alumnos de 4to año que incluían el tema en su temario de clases. Una simple referencia para completar el mínimo de bibliografía que los profesores solicitaban, y el libro regresaba a descansar en su anaquel. Para ella, no obstante, más que ser lectura obligatoria era prácticamente actividad recreativa.

Visitaba la biblioteca con frecuencia y de todos aquellos libros que solía frecuentar solo por el gusto que le producía el leerlos, ese era uno de sus preferidos. Las hojas estaban ya manchadas por la edad y la tinta parecía diluirse a momentos, pero había algo en la textura del cuero con que estaba encuadernado que le resultaba reconfortante.

Aquel era su momento privado y personal, donde se permitía desconectarse de todo lo que acontecía a su alrededor y se enfocaba por completo a la que era su pasión.

No obstante, para disfrutar por completo de aquellos minutos que dedicaba a su preparación, necesitaba de silencio, de tranquilidad. La biblioteca ofrecía ese ambiente que tan idóneo le era, y la mayoría de las veces ella permanecía cómoda sentada a la mesa que tenía reservada para su uso personal - pues no permitía que nadie más se acercara - con el libro abierto, sus rollos de pergamino, y la pluma en su tintero.

Esa tarde era distinta. No sabía bien de dónde provenían, pero escuchaba cuchicheos irritantes y risitas que empezaban a colmarle la paciencia, ocultas entre algunos de los corredores. De lo que alcanzaba a registrar alguien había decidido que aquel era el lugar preciso para empezar a comentar sobre lo ocurrido en la sala común de Slytherin tan solo días atrás.

Puso los ojos en blanco y suspiró. Dejó de tomar notas para tomarse un breve descanso y buscando volver a deslindarse de aquellas voces, que cada vez le parecían más escándalosas, se llevó el pulgar y el índice de su mano derecha a masajearse la sien. Tranquila Circe, hay que confiar en la aquella mínima gota de civismo que en teoría los maestros se habían encargado de inculcarles en lo que se refería al uso de la biblioteca...

Al escuchar como alguien rompía a carcajada batiente, dio un golpe en la mesa y se levantó de la silla. Ante la grosería varias voces se unieron en unísono con un contundente "¡Shhhhh!", pero para ella no bastaba. Con paso firme siguió el rastro de aquellas urracas escandalosas y al encontrarlas retorciéndose de la risa, se enfureció. No se preocupó por ver a que casa pertenecían ni mucho menos a qué curso. Con un semblante frío que contrastaba con aquella dulce expresión que solía mostrar, alzó y varita contra el grupito de neanderthales y conjuró un Depulso contra ellos, empujándoles varios metros atrás. - ¡Hay gente tratando de estudiar! ¡Lárguense con sus berridos a un lugar en donde no molesten! - ¡Era el colmo! ¡Es que acaso ya nadie sabía cómo comportarse en un lugar como aquel!
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Joachim Ayres
Member Avatar
7° curso. Golpeador.
Hufflepuff
Era un completo experto en empeorar las cosas, lo tenía claro. Vi cómo la Ravenclaw empujaba a un grupo de chicos de cuarto que aparentemente habían leído el tomo más hilarante de aritmancia, el que incluía una tira cómica seguramente. O algo así, de otro modo, no me explicaba cómo alguien reía a carcajadas dentro de la Biblioteca, quizás el lugar más solemne de todo Hogwarts... y los envidiaba, ojalá yo hubiera tenido razones para reírme igual, pero no las tenía. Sólo estaba ahí por que Mikki me había pedido que devolviera sus cuatrocientos libros, pues ella no tenía tiempo.

Me sentí como si estuviera caminando por la biblioteca desnudo pues los usuales asistentes me miraban como quien veían visiones, cargado de libros y con un fingidísimo gesto serio de "vengo a devolver todos estos libros que leí de pies a cabeza".

Pasé a un lado de unos chicos que para mi no estaban haciendo nada raro, pero para el protocolo de esas tierras remotas parecían estar comietiendo el más grande de los sacrilegios, tanto así que una Ravenclaw de esas muy bien peinadas y muy bien colocadas en la reputación de niñas bonitas. Incluso me llevé un leve empujón y tiré un tomo de alguna de las rarezas que leía Mikki. Contrario a su gesto de princesa rubia enojada, le devolví una sonrisa.

-Vaya Circereza, despertaste con el pie derecho hoy ¿Verdad?

Sin darme cuenta, hablé en el tono en que hablaba siempre. O sea, fuerte. No estaba defendiendo a nadie, ni era partidario de molestar por molestar (a menos que se tratara de amenazar con soltar un gusarajo dentro de la blusa de alguna niña guapa), pero fue después de decir lo que había dicho que pensé que no era el mejor momento para soltar mis comentarios.

De hecho, nunca lo era. Pero qué mas daba, no sería la primera vez que hablaba sin pensar.
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Circe Cerise
Member Avatar
6º Curso.
Ravenclaw
"Circereza". Ya, mátenle de una vez. Justo lo que le faltaba para coronar la tarde, el payaso pelirrojo de Hufflepuff. No entendía cuál era la manía de ir por ahí inventando apodos ridículos para las personas. ¡Y el descaro! Como si fuera ella una de las chiquillas a las que iba persiguiendo por todo el castillo con a saber qué viscosa o asquerosa criatura en las manos. Compadecía a quienes estaban obligados a compartir espacio con él y a decir verdad aún no se explicaba cómo es que alguien no se había decidido a plantarle cara y ponerlo en su lugar. Ya no se refería sólo al hecho del fango que debía correrle por las venas en lugar de sangre, sino por tener la inteligencia equivalente a la de un orangután.

Pensó en Chenault. ¡Pobre de su amiga! ¿Qué clase de pena debía como para ir a atraer la atención de semejante espécimen? Ella, que pasaba la mayoría del tiempo al lado de la joven Heard, había tenido que presenciar los burdos intentos del impuro por conseguir que lo mirara. Que paciencia tenía. No comprendía cómo es que lo soportaba.

Y aún así sonrió con cortesía, como su madre le había inculcado a hacer. No importaba cuanto le hirviera la sangre, mostrarse amable pero distante. No dar ningún motivo para desconfiar ni tampoco ninguno para hacer creer a nadie que podía tomarse con ella atribulaciones que no correspondía. No comprendía cómo es que podía estar emparentado de alguna manera con la prefecta de su casa. Cuando menos Ayres se mantenía centrada en sus asuntos y no daba problemas a nadie. Y a pesar de que sentía la tentación de quitarle la costumbrilla tan irrespetuosa del "Circereza" a base de bofetadas, dudaba que lo comprendiera. A fin de cuentas la capacidad de aprender estaba condicionada al tamaño y complejidad de la estructura cerebral.

Fingiría. Justo como siempre lo hacía.

- Habría sido peor si hubiera sido el bibliotecario quien les sorprendiera. - Explicó con toda parsimonía, guardando su varita de nuevo en su bolsillo. Además había sido un sencillo Depulso. No era como si les hubiera puesto a escupir babosas, aunque deseos no le faltaron por hacerlo.

- Ten cuidado. Es un ejemplar viejo y se maltrata con facilidad. - Señaló con un ademán el libro que había dejado caer y que, por supuesto, ella no iba a recoger.
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Joachim Ayres
Member Avatar
7° curso. Golpeador.
Hufflepuff
El hecho de no entender cómo alguien podía fingir simpatía con alguien a quien detestaba no significaba que me pasara de noche cuando alguien lo hacía. Y Circe lo hacía con mucha frecuencia, cosa que admiraba... sabía y vaya si lo sabía bien, que a sus ojos era un tipo molesto, desagradable y sin haber dado muestra alguna de madurez. Tenía razón, yo era todas esas cosas, pero seguía sorprendiéndome la paciencia con la que se hacía para no gritarme que me largara de su vista.

Por eso me gustaba molestarla un poco. Por eso y también por que si estaba ella, Chen-san solía estar a su alrededor, aunque lamenté que ese día no tuviera tanta suerte. En sus ojos y no así en su sonrisa le quedaba claro que desearía antes estar durmiendo con la cama llena de bobotubérculos antes que estar teniendo esa charla. Pero como estaba ya en ello y era muy fina, la continuaría por purito estoicismo. Le sonreí.

-¿Tu crees? No les había lanzado un Depulso, eso lo tengo claro

Dejé, con un hechizo básico, levitando la pila de libros que Mikki me había hecho entregar esa tarde mientras me agachaba para levantar el libro que Circe me señalaba dejando en claro que no haría absolutamente nada por mi. Jamás en la vida, por voluntad propia, hubiera sacado ese ejemplar: Cuarenta métodos para los cálculos aritmánticos. Sólo el título me daba náuseas ¿Cómo era mi hermana capaz de leer todo aquello? Además ¿Qué fines prácticos tenía ese texto demencial? Me dieron escalofríos de sólo pensar en el índice, pero, cómo no, no me vendría mal soltar una bromita al respecto.

-Bah, no importa, ya puse en práctica 39 de ellos...

Y no esperaba que me creyera, por que aunque fuera un curso adelante era obvio que ni por asomo llegaría a ser premio anual o un ejemplo a seguir, salvo en el campo de quidditch.

-¿Qué ocurrió, de todos modos? ¿Escribías un tratado sobre la importancia de los métodos arcaicos de la arcaica... arcadia? ¿O así?
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Langley Sherburn
Member Avatar
6º Curso.
Slytherin
La biblioteca siempre había sido uno de sus sitios preferidos no solo por la aparente tranquilidad que ofrecía el lugar sino que, además, le daba millones de perspectivas para con algunas de las estudiantes más mayores que se sentaban y que Langley inspeccionaba detenidamente sin levantar sospechas, como toda una pervertida. Ese día, sin embargo, se concentró en los deberes y dejó de lado su analítica e interesante tarea de acosar con la mirada a las chicas más guapas de Hogwarts, o algunas de ellas pues no todas acudían allí tan frecuentemente como la Slytherin.

Lo cierto es que llevaba más de media hora para poder memorizar uno de esos larguísimos textos de Historia de la Magia que Lestrange amaba mandarles como tarea. Sin obtener resultado factible pues, en cuanto lo recitaba o escribía de nuevo, se le olvidaban algunas palabras clave, optó por cambiar de tema y dedicarse un rato a la Herbología (odiaba tener que ensuciarse las manos de tierra pero sí quería construir un expediente mínimamente decente tenía que pasar por eso y mucho más) Ante lo mucho que le quedaba todavía por hacer y las pocas ganas con las que se había levantado en aquella mañana de pensar en mil fórmulas para mantener sus calificaciones se dedicó a tratar de encontrar cualquier excusa existencial que la apartara la tarea durante un cuarto de hora como mínimo.

Recargó el peso del severo rostro sobre una mano y miró con sus ojillos azules como dos estudiantes alejados reían, molestando al resto de sujetos del lugar. Le extrañó que la bibliotecaria no se levantara para llamarles la atención y por simple aburrimiento estuvo a punto de hacerse pasar por una aplicada estudiante enfadada. Por supuesto una chica rubia, guapa y mayor se levantó en su lugar y trató al grupito con el enfado que se presuponía en una persona directamente afectada. Langley, ante la situación, elevó las cejas en una mueca de confusión y sorpresa y la siguió con la mirada hasta que se sentó. No pudo contener una risilla queda en cuanto vio aparecer a Ayres por otro lado, hablándole a la excelsa rubia y provocando (o quizás lo estaba interpretado mal) su enfado. O acrecentándolo, depende de cómo se viera.

Sin nada más que hacer apiló un conjunto de libros que tenía desperdigados por la mesa y sacó la varita para posteriormente moverla en una no muy complicada floritura que culminó en la cabeza del hablador Hufflepuff.

- Oppugno. - farfulló Langley, haciendo que los libros se suspendieran un segundo en el aire y al siguiente salieran moderadamente disparados hacia el blanco que ella misma había determinado con anterioridad. Si el hechizo surtía efecto quizás hasta le hacía daño; no se medía porque no tenía por qué. Que no la culpasen, se aburría y últimamente se sentía con la seguridad suficiente como para atemorizar a algunos compañeros. Sería cuestión del cambio de sistema en la escuela.

((El siguiente que decida si el hechizo surte efecto o no))
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Circe Cerise
Member Avatar
6º Curso.
Ravenclaw
- Eso es porque no le has conocido enojado. - Comentó como si fuera lo más natural del mundo, pues por nada del mundo le irían a convencer de que el muchacho frente a ella visitaba la biblioteca con la frecuencia necesaria como para despertar de cuenta propia la mala voluntad del bibliotecario. Nadie iba a convencerla de que aquellos libros que estaba devolviendo habían sido para su uso. Na-Die.

La importancia de los métodos arcaicos de la arcaica arcadia... ya, ¿estrellita en la frente como premio a la creatividad? - Si, algo así. - Respondió con cortesía y su voz hecha casi un susurro. Hubiera sido de lo más incongruente de su parte el haber arremetido en contra de aquellos descorteses escandalosos, para luego pecar ella del mismo error. Y a fin de cuentas, la biblioteca no era lugar para entablar conversaciones, ni siquiera aquellas basadas en los principios básicos de etiqueta social, así que si la disculpaba ella marcharía a continuar con sus asuntos justo donde los había dejado antes que la invasión de hienas bípedas interrumpiera su concentración.

- Con permiso, Ayres. Buen día. - Y todo hubiera terminado ahí a no ser porque Murphy había decidido hacer de las suyas. Ocurrió que justo en el momento en que ella se retiraba, dio un paso que la puso en trayectoria directa del malicioso hechizo conjurado con el Hufflepluff como blanco.

Cinco o seis libros... tal vez más, no los contó, solamente sintió los golpes directo contra su cabeza. Uno de ellos, grueso y pesadísimo, le golpeó de tal manera que inmediatamente le tumbó. No tuvo tiempo siquiera a reaccionar. Solo supo que había perdido el equilibrio, que su frente había impactado contra el filoso borde de uno de los estantes del librero contiguo, que le dolía el tobillo que se había doblado, el rasguño que se había llevado peligrosamente cerca de un ojo, y que repentinamente comenzaba a sentir tibia humedad justo sobre su sien.

No se quejó, no en voz alta por lo menos, pero si que los ojos se le habían humedecido a causa de la impresión y el golpe. Siseando entre mandíbula tensa se llevo la mano a palparse la sien, descubriendo las yemas de sus dedos manchadas de rojo. No sangraba profusamente ni se había hecho daño severo más allá de un tobillo torcido y rasguños, ¡pero estaba furiosa y asustada! - Pero qué... - ¡Quién la había atacado! ¡QUIEN! ¡MALDITA SEA!
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Joachim Ayres
Member Avatar
7° curso. Golpeador.
Hufflepuff
Pero qué manera más deliciosa tenía Circe de tragarse su fastidio y mostrarme su mejor cara. Sólo por eso me habían dado ganas de decir algo más que solo mi saludo inicial, por que en verdad disfrutaba del modo en que se esforzaba por ser la chica elegante que siempre había sido. Qué energías le invertían a eso, y no entendía exactamente por qué ¿Qué quería probar? ¿A quien? ¿A mi?... ¿A mi, de verdad? Quizás sólo a si misma, como una prueba de estoicismo, un "no importa cuán molesto seas, no te daré el gusto de sacarme de quicio". Pero era divertido intentarlo.

-Cuida esos enojos, Circereza

Le dije cuando se despedía de mi, pero a punto de darme la vuelta escuché el seco golpe de muchos libros hacia ella impactándole la cabeza. No pude reaccionar a tiempo como para impedirlo pero si pude atrapar a la rubia que perdía el equilibrio y más valía que no se provocara una buena contusión, además de la que un ejemplar de quién sabe que super seria materia le había provocado pues estaba sangrando un poco.

Mi vista se dirigió de inmediato al principio de la trayectoria de los libros y me encontré con el rostro siempre serio de Langley Sherburn. No tenía que confesármelo para saber que había sido ella y que el golpe estaba destinado a mi, pues ella, demente como estaba, solía hacerme esos cariñitos. Yo por mi parte los aguantaba bastante bien y seguro esa pila de libros sólo me hubiera dado un golpe del que me hubiera reído, era un chico duro, pero Circe definitivamente no. La miré sin inculparla totalmente aprovechando que la rubia estaba desorientada y sin usar la voz, sólo esperando que leyera mis labios le pregunté acompañado de un típico ademán sinónimo de locura

-¡¿Perdiste la cabeza Sherbet?! Ojalá que me entendiera. La conminé a que se acercara y me ayudara llamándola con la mano.
Me saqué del bolsillo un pañuelo y se lo puse en la frente, con delicadeza, pues aunque mi descripción fuera la de la torpeza por lo general, sabía cuándo hacer las cosas con cuidado.

-Wo, wo, calma, no te levantes tan rápido o vas a desmayarte... aquí, pon tu brazo aquí Y me acerqué a ella para que pasara el brazo por la espalda y pudiera levantarla sin que hiciera mucho esfuerzo aunque me detuve cuando noté que quizás se había también lastimado el pie -¿Puedes caminar?
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Langley Sherburn
Member Avatar
6º Curso.
Slytherin
Abrió un poco la boca en cuanto el estruendoso golpe tiró a la muchacha al suelo. El conjunto de libros cayó al suelo del mismo modo, ya habiendo cumplido su órden, y volvieron a su estado normal. Estuvo a punto de llevarse una mano a la boca en una muestra de absoluta preocupación cuando vio a lo lejos al imbécil de Ayres llamándola de esa forma tan poco educada. Elevó las cejas, con la altivez que le dio la gana, y torció la boca en un rictus de superioridad que podría resultar odioso a cualquiera. Se guardó la varita en el cinco e hizo ademán de ir, quizás por culpabilidad, pero rápidamente giró sobre su propio eje para meter atar los libros y pergaminos en una gruesa cinta cuyo brillante color lucía ya ajado por el tiempo y volvió a mirar la escenita.

En el último segundo abortó su descarado plan de huida y accionando sus famélicas piernas se acercó a ambos magos. Rápidamente dio un empujón más bien amistoso a Ayres antes de que la cogiera y le espetó entre dientes un: - Ya hablaremos más tarde. - quizás se lo tomara a broma pero en los ojillos pequeños de la Slytherin brillaba la rabia feroz del que se sabe vencedor sobre el pobre vencido. Sabía que Joachim no era todo cordialidad y bromitas pero eso, lejos de asustarla,la alentaba aún más a levantar la varita contra él. No tenía nada que perder.

- ¿Quién ha sido? - fingió con su hosca voz inexpresiva, que no denotaba ni pizca de la desidia con la que había tratado de helar la sangre del Hufflepuff. - Mejor siéntate. - le dijo rápidamente, ayudándola como si fuera muñeca a que tomara asiento donde anteriormente había estado hablando con Ayres y esperando que no la hubiera visto conjurar esa amalgama de libros contra aquella zona.

Como siempre su cabecita empezó a tramar un nuevo plan para salir de aquello sin mácula posible aunque, conociendo la natural agudeza del Ravenclaw medio, lo veía difícil. No perdió la concentración y sacó su varita con la misma facilidad que anteriormente. No solía fallar en ese tipo de hechizos pero nunca se sabía. - Fíjate como se hace. - le dijo al muchacho, como si quisiera molestarlo un poquito más.

- Episkey. - farfulló tras realizar una floritura apuntando al tobillo, donde escuchó que se había hecho algo de daño. Después de eso la llevaría a la enfermería. Una vez más, como si no hubiera quedado claro, contrajo el rostro en una marcial mueca reprobatoria y le espetó al Hufflepuff. - Ahora sí. - comentó, pensando que el encantamiento ya había surtido efecto (o algo de efecto, lo suficiente como para que solo notara cierta molestia y pudiera caminar sin necesitar tanto apoyo)
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Circe Cerise
Member Avatar
6º Curso.
Ravenclaw
Iba a arrancar cabezas en cuanto descubriera quién había sido el culpable, indistintamente de si la jugarreta de tan mal gusto había sido dirigida a ella en específico o había sido uno de aquellos fortuitos casos de encontrarse en el lugar equivocado en el momento menos preciso. ¡Quién! Tensó la mandíbula con fuerza y aún con los ojos enrojecidos volteó a ver a sus alrededores en búsqueda de algún reflejo rubio o un atisbo de la túnica de un Slytherin, pues si a enemigos se limitaba, había solamente una persona a la que tenía siempre en mente, a todo momento. Pero no, aquella no era la manera en que Kathleen actuaba. Lo único que vio fueron libros y más libros e hileras interminables de libros, a Ayres agachándose para ayudarla a erguirse y a una chica más que se acercaba a ellos con semblante serio. Slytherin también según lo indicaban los colores de su túnica, pero indudablemente no se trataba de Dominé.

Probablemente aquel aturdimiento que experimentaba le hizo aceptar sin protesta la ayuda que Ayres le ofrecía tanto para ponerse en pie como para limpiarle la sangre que ensuciaba su frente. A pesar que la idea que un sangre sucia le estuviera tocando le hubiera hecho arrugar la nariz con desdén en circunstancias normales, saber que por lo menos el pelirrojo no era un completo imbécil le parecía una cualidad a su favor. Tonto e inmaduro como él sólo, pero con un mínimo de decencia. Y por ello contra todo pronóstico y sin fingir le dedicó un tenue - Gracias. -

La Slytherin preguntaba a quién había que responsabilizar y Circe no tenía idea. Había estado de espaldas y no se percató de nada. - No lo sé. - Sin embargo, no tener esa vital pieza de información no ayudaba a que se sintiera menos idnignada. - ¡Es la biblioteca, por amor a la magia! - ¡Es que ya no había respeto por nada! ¡¿O acaso en Ravenclaw eran los únicos que valoraban aquel lugar?! ¡¡Dónde demonios estaba el bibliotecario cuando se le necesitaba!! - Au au au... - Gimió en voz baja al descubrir que si se alteraba entonces el dolorcito molesto en su sien se volvía una punzada aguda, por lo que inspiró profundamente buscando calmarse.

Se sentó con la ayuda de la muchacha. Se sacó el zapato y bajó la media gris con cuidado para dejar ver su tobillo enrojecido e hinchado de manera que le hizo fruncir el ceño. Era eso lo que más le molestaba, más que el dolor de cabeza o el rasguño en la mejilla. Sabía, cuando menos, que no era nada demasiado grave, puesto que aunque le dolía no era algo insoportable. El epskey conjurado por la joven le proporcionó algo de alivio, disminuyendo la hinchazón considerablemente y aunque aún le incomodaba, creía que ahora si podría caminar. Y de nuevo, sin fingir ni de mala manera se dirigó a ella. - Gracias a ti también. -

Ahora, lo que encabezaba su lista de prioridades inmediatas, era descubrir quien había sido el cavernícola detrás de tremenda bromita...
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Joachim Ayres
Member Avatar
7° curso. Golpeador.
Hufflepuff
No la podía creer. Sencillamente no la podría creer. Estaba siendo tan descarada que si lo hubiera deseado me estaría carcajeando como demente para que se pusiera incómoda y le costara el doble de trabajo seguir con su actuación digna de un Óscar. Eso de el "Quién ha sido" con cara de justiciera me había robado el corazón por la sencilla razón de que yo jamás lograría hacer una cosa como esa. Era pésimo mintiendo y mucho más si fuera yo quien tenía la culpa. Pero así eran las cosas con Sherbet. Tomé aire y muchas fuerzas para no carcajearme, pues lo que menos quería era que Circe, encima de estar atontada y sangrando, se encontara con que yo, al parecer, me burlaba de su desgracia.

Y además hacía gala de toda su astucia utilizando un Episkey sobre Circe. ¿Que por qué astucia? Por que si se me hubiera ocurrido hacer un prior incantato sobre su su varita, el hechizo ofensivo con el que casi la mata a librazos ya habría desaparecido. De nuevo estuve a punto de reírme con su descaro.

-Quién ha sido, buff, difícil saberlo...

Dije a media voz procurando que el tonito de ironía hiciera un poco de mella en Sherbet, aunque si seguía tan firme en su actuación seguramente no le movería ni un pelo con mis suspicacias.

-Aunque mucha gente me hace esa clase de cosas a mi... tal vez sólo te interpusiste entre algún maniático violento y yo, Circe

Y me resistí a llamarla por el apodo que siempre le ponía, pues ya tenía suficiente con el buen golpe que se había dado. Tampoco pretendía, además de todo, sacarla de quicio. Mi única motivación en ese momento era encontrar el modo de que Sherbet se descubriera, pero era particularmente difícil, en primera instancia por que se me daba muy mal eso de pensar con malicia y después por que Circe no tenía ningún motivo para darme la razón o creerme, aunque no me dedicara a andar por ahí mintiéndole a la gente, las niñas sencillamente no confiaban en mi.

-¿Qué piensas, Sherbet? ¿No aventurarás ninguna hipótesis? Anda, dime de quién sospechas e iré a interrogarle

Dije mirándola fijamente, ocultando una sonrisa y esperando a que la conciencia le remordiera un poco.
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Langley Sherburn
Member Avatar
6º Curso.
Slytherin
La verdad es que nunca había estado tan cerca de la popular Circe Cerise como hasta ahora. No es que tuviera especial interés pero la chica parecía tan amable y atenta como algunos la pintaban y no escatimaba en belleza, como la inmensa mayoría de sus compañeras. Quizás era ella pero empezaba ver caras bonitas hasta debajo de las piedras y eso minaba su carácter fuerte y a la vez debilucho, sempiternamente aderezado de un deje de incongruencia que la asaltaba en los momentos en los que no podía explicar algo de lo que sucedía a su alrededor. Como por ejemplo la tonta simpatía que le profesaba a Ayres, cuya atención trataba de llamar constantemente sin poder hacer nada al respecto.

Le habría gustado ser más tajante, más seria, pero no podía si no hacerle bromitas inocentes y dedicarle miradas poco agradables. Y allí estaba ella, haciendo el papel de su vida ante ese bobo arranque y oponiendo toda su seriedad como la mejor de las resistencias. Frunció el ceño, asintió marcialmente con la varita y en su rostro cuadrado y severo se marcó una media sonrisilla que podría haberla delatado. Por su puesto, el ceño fruncido se encargó de darle ese toque perruno que tanto la caracterizaba.

- Hablas mucho, Ayres. - dijo, incorporándose y mirándolo con toda la mala saña que le dio la gana y más aún, como si otra vez quisiera ser su peor enemiga a base de ese tipo de atenciones macabras. Con todo, no fue muy dura, pues sabía que su hermana era prefecta y nunca estaba de más cubrirse la espalda respecto a estos; había odiado el sistema de la prefectura desde el día en que decidieron escoger a otro por encima de ella. Volteó a ver a la rubia, a quien agarró por un brazo. Enseguida se deshizo en atenciones con ella; tenía que granjearse una buena fama entre sus compañeros más allá de lo que ya pensaban de ella.

- Apóyate. Heeley te curará eso. - le dijo, mientras veía como los estudiantes volvían a sus asientos en vista de que el asunto ya no gozaba de la morbosidad inicial.

Giró un poco la cabeza hacia el Hufflepuff de nuevo, mirándolo con malicia y levantando las cejas aprovechando que Circe no estaba concentrada en más que ponerse de pie. - ¿Vas a quedarte ahí de pie? - lo estaba provocando y si no se daba cuenta o no quería contestarla lo comprendía. Los tejones, a veces, parecían no tener sangre. Y si lo hacía... bueno, no era la persona más ingeniosa del mundo pero sabría qué utilizar en su favor por si trataba de delatarla. No pudo evitar sonreír quedamente de nuevo, en el relativo refugio que su asilvestrada melena castaña le ofrecía, con la activa actitud del que se siente ganador.
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
Circe Cerise
Member Avatar
6º Curso.
Ravenclaw
Todo habría ido perfecto de no haber sido por aquel dejo de ironía tan falsamente sutil que el pelirrojo había decidio usar para expresarse. Ella hubiera continuado bajo la creencia de que el asunto había sido obra de un singergüenza cualquiera con muy mal gusto y ni el mínimo de respeto hacia el resto de las personas que le rodeaban. Hubiera continuado creyendo que después de todo el Hufflepuff tenía, cuando menos, un poquito de cortesía que era su cualidad redentora y que la Slytherin era solo una buena samaratina que al ver lo ocurrido se había acercado a ayudar.

Pero aunque la severa expresión de la muchacha no decía nada, Ayres, con su tono, sus palabras y sus gestos hablaba de más. Era obvio que estaba intentando provocar a la joven de túnica negra y verde, y no era necesario ser una eminencia resolviendo acertijos para descifrar el por qué. Se mantuvo en silencio durante el intercambio entre ellos dos, a pesar que comensaba a tensarse.

- No me digas. - Apuntó con voz más fría cuando Ayres insinuaba tan a su estilo que tal vez se hubiera interpuesto en la trayectoria de un ataque dirigido a él. Aquello sonaba por mucho más lógico a que alguien hubiera conjurado en su contra. No obstante, el saberlo distaba mucho de alegrarle o aliviarle en cualquier manera. Ella seguía con un golpe, con la tarde arruinada, y un enojo que iba creciendo de manera exponencial.

- La verdad es que creo que puedo yo sola, la molestia no es necesaria. - Casi tuvo que morderse la lengua para evitar estallar en alguna clase de reproche indignado. Pues a diferencia de otros, ella sabía bien como comportarse. ¡Lo que había que soportar! No, ella sola tomaría sus cosas y llegaría a la enfermería... o pediría a alguien más que le ayudara, porque en las dos personas que tenía al lado no confiaba en lo absoluto, no ahora.

Claro que en cuanto estuvo de pie y apoyó el talón sobre el suelo sintió una punzadilla de dolor. Lo aguantó. Su orgullo era por mucho más importante para ella y no iba a quedar atrapada en cualquier clase de jueguito odioso e infantil que ese par se tuviera entre manos. Solamente tenía que caminar de vuelta a la mesa en la que había estado antes de que todo empezara, y el resto ya lo vería.

- De igual manera, gracias por su ayuda. - Si, claro...

Ya se lo cobraría.

[size0]Mil perdón por la demora pero es que me quedé bloqueada con este tema *-*U Si no les importa lo doy por cerrado y así cobramos experiencia todos =)
Offline Profile Quote Post Goto Top
 
ZetaBoards - Free Forum Hosting
Enjoy forums? Start your own community for free.
Learn More · Sign-up for Free
« Previous Topic · Biblioteca · Next Topic »
Add Reply