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| Synchronicity; ¡Próxima apertura! | |
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| Topic Started: Sep 22 2011, 03:59 PM (234 Views) | |
| Finn | Sep 22 2011, 03:59 PM Post #1 |
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Newbie
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Synchronicity 2400 A.D Paz reina en el continente. Thilia ve transcurrir sus días en el consuelo que despierta el vacío de Agder. Su gente se afana en sus labores con su gusto y ánimo usuales, felices de continuar en la ignorancia de tiempos turbios. Desde el abrigo de Garoaveld, Thilia continúa con sus registros, y observa. La vida en Midgard no cambia; sea en paz o en tiempos de guerra la Gran Fragua no para, y el clamor de los espectadores en Bilskirnir se mantiene por siempre ferviente. Héroes se alzan a la sombra de Asgard y, con sus últimos alientos, susurran alabanzas a Mälar. Sin ser conmovido, Midgard mantiene su guardia. A los pies de Telmessos, Prokonneso se alza aún inmarchitable, sus tesoros grandes, sus ríos aún abundantes. Tras las paredes de Hierápolis, borracho por la mortalidad y vitalidad de su pueblo, Marmara guarda y acumula sus secretos. Poco hay tras sus fronteras que le interese, y aquello que pueda ser de su atención, llega con el cambio de vientos. En plácida entrega, Marmara continúa existiendo. Al abrigo del Brocéliande, Albiore se levanta aún próspera y orgullosa, la herida que la pérdida de su Honrada Segunda dejara ha comenzado, finalmente, a sanar. Avalon canta, amada y joven en su antigüedad, con una voz que sólo los durmientes y los suyos alcanzan a escuchar. Y al alero de Caillech, custodiada por Mag Mell, Avalon canta a la suerte de nuevos mañanas. 2496 A.D Branwen, Honorable Dama de Albiore, colapsa a orillas del Lago Blanco. Y desde las alturas de La Gran Torre, separada del bullicio y de la perturbación de la corte, Avalon llora. 2500 A.D - Presente. No hay ni Dama ni Señor mandando en Avalon desde los salones de Mag Mell. Cada noche, Avalon atiende al aviso de un nuevo soberano y, cada día, despierta a un trono vacío, a las intrigas y exigencias de palacio. Ruega, y la Diosa no responde. Y la fe de su gente mengua. Un gobierno provisorio ha sido levantado con el joven hijo de la previa Dama encabezándolo a pesar del violento descontento de algunos miembros de la corte. El joven príncipe es sabio y bondadoso, digno hijo de la que fuera su madre; pero su temple le hace en falta, y las presiones de los nobles prueban ser un obstáculo más grande del que se imaginaba. Y lenta, misteriosamente, la fuerzas comienzan a abandonarle. (Hablan de un envenenamiento, las voces en la oscuridad, los susurros siempre presentes en los otrora felices salones.) Pero la tierra continúa en flor a pesar de las amenazas de la corte, y la gente, aunque intranquila, va pasando sus días con el ahínco de siempre. Las preocupaciones de Mag Mell y Caillech se mantienen tras sus murallas. Por un tiempo... Las intrigas, instigándose en Avalon, cruzan eventualmente sus fronteras. Y los ojos de Thilia y Marmara se vuelven, con aprehensión, al oeste. Susurros llegan hasta Midgard; lo que entre los tres se habla, entre tres queda guardado. Y en la soledad de Caillech, bajo la amenaza de las garras de Mag Mell, Avalon canta a la suerte de nuevos mañanas. |
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